La semiología es la ciencia que
estudia los sistemas de signos: lenguas, códigos, señalizaciones, etcétera.
Ferdinand de Saussure la concibió "como la ciencia que estudia la vida de
los signos en el seno de la vida social". Actualmente, no hay consenso, ni
autor que se atribuya o tome la iniciativa de plasmarla en algún manual. Se
propone que la semiología sea el continente de todos los estudios derivados del
análisis de los signos, sean estos lingüísticos (semántica) o semióticos
(humanos y de la naturaleza).
En medicina, rama de la medicina
que se ocupa de la identificación de las diversas manifestaciones de enfermedad
(signos, que son manifestaciones morbosas objetivables mediante instrumentos de
medida; y síntomas, manifestaciones no objetivables, como el dolor, malestar o
palidez), de cómo buscarlas (semiotecnia) y cómo interpretarlas (clínica
semiológica). Se comprende entonces que la semiología constituye el pilar
fundamental de la medicina clínica. Más aún, bien manejada, esta disciplina
capacita al médico no sólo para llegar al diagnóstico, sino para tener una
apreciación pronóstica y plantear las líneas generales del tratamiento. De ahí
la aserción de Laubry: '"La semiología no es la gramática de la medicina,
sino la Medicina misma" 'El término semiología es muy común en la rama de
la medicina conocida como radiología, que engloba las técnicas de imagen con
fines diagnósticos y/o terapéuticos (la radiografía, la TC o tomografía
computarizada y la RMN o resonancia magnética nuclear, además de otras técnicas
más modernas). En radiología se suele decir comúnmente: "semiología
radiológica de X enfermedad" para describir qué patrones de imagen se
observan en las pruebas citadas anteriormente.
Semiología (General)
Semiótica (estudio de los signos
y comunicaciones no verbales o lingüísticas).
zoosemiótica: estudio de la
comunicación animal.
cibernética: la comunicación de
las máquinas y derivados de la Teoría de los Sistemas.
biónica:estudio de la
comunicación de las células vivas.
semiología médica: estudio de los
signos naturales con los que se expresa la enfermedad.(término impropio pero se
asume por costumbre y difusión).
EL SIGNO. objeto de estudio de la
semiótica, fue preocupación de los filosofos de la antigua edad media y el
renacimiento , los griegos utilizaron el término semiótica aplicándolo a la
medicina.
Semiótica en el teatro
Introducción
La noción del signo constituye un
concepto imprescindible en la teorización de diversas disciplinas y actividades
-el arte militar, ritos religiosos, la medicina-, fenómeno del cual las artes
escénicas no se sustraen. En una representación teatral todo se convierte en un
signo, el espectáculo se sirve tanto de la palabra como de los sistemas de
signos no lingüísticos para comprender lo que ocurre frente a sus ojos y oídos.
Los recursos usados en escena remiten a experiencias, eventos y objetos de la
vida social, de la naturaleza, de las diferentes profesiones y, obviamente, de
todos los dominios del arte. Poder comprender el entrelazamiento, la
tremendamente compleja relación entre los fenómenos de la vida y aquellas
imágenes, sonidos y objetos que los representan, constituye una habilidad necesaria
para poder diseñar, ejecutar y –por qué no– disfrutar de la actividad creadora
teatral. Los sistemas simbólicos, las formas en que en una cultura se definen
las relaciones entre algo y aquello que lo representa, constituyen las bases de
la interpretación que cada persona realiza acerca del sentido de lo que
observa, escucha, siente. Por ello, el significado de una acción (como la
artística) requiere poder comprender cómo es que las culturas definen estas
relaciones: qué significado tiene, por ejemplo, encender un foco con una luz de
un color determinado, o lo que implica usar metales o madera en la utilería,
hechos todos que impactarán de modo distinto en el espectador. Es por ello que
hemos elaborado ésta guía práctica, de modo tal de facilitar la comprensión del
significado que en nuestra cultura se atribuye a determinados símbolos usados
frecuentemente en la actividad teatral.
Colores
Blanco. Significa tanto la
ausencia como la suma de los colores. Representa, así, el principio y el final
de la vida diurna y del mundo, lo que le confiere un valor ideal, infinito.
Pero la muerte, el fin de la vida es también un momento transitorio en la unión
de lo visible y lo invisible, y por ende otro comienzo. Es el color del espacio
ritual en el que ocurre la transformación del ser, según el esquema clásico de
toda iniciación: muerte y renacimiento. El blanco –en latín candidus- es el
color del candidato, es decir, de aquél que va a cambiar de condición (los
candidatos a las funciones públicas se vestían de blanco en ciertos países).
Conduce a la ausencia, al vacío nocturno, a la desaparición de la conciencia y
de los colores diurnos. El blanco del oriente es el del retorno: es el blanco
del alba. Blanco es también en castellano sinónimo de intermedio o entreacto en
las funciones teatrales. El blanco actúa sobre el alma como silencio absoluto,
es un silencio que no está muerto, sino que está lleno de posibilidades
vivas.... En todo pensamiento simbólico, la muerte procede a la vida, ya que
todo nacimiento es un renacimiento. Por esto el blanco es primitivamente el
color de la muerte y del duelo.
Negro: Absoluto contrario al
blanco, puede situarse en dos extremidades de la escala cromática, en cuanto a
limite de los colores calidos y fríos. Se le entiende como un aspecto de
negación y absorción del color y la luz. Simboliza la oscuridad, el vacío, la
profundidad insondable y, a fin de cuentas, la nada. Según el pintor Kandinsky
(1866-1944) “el negro es algo apagado como una hoguera quemada, algo inmóvil
como un cadáver, insensible e indiferente, sin olor y textura”. En occidente el
negro ha sido asimilado a la muerte y el luto, expresa pasividad absoluta, el
estado de muerte consumada, por tanto es un color de duelo sin esperanza, la
vida sin retorno a la nada. También expresa condenación, renuncia a la vanidad
del mundo, de ocultamiento, la idea del mal, como el odio y la depresión. En el
mundo antiguo, subterráneo, se realiza la regeneración; la semilla germina en
la oscuridad y las nubes negras son las que aportan las lluvias fecundantes. El
negro representa el color de la tierra fértil, es la noción de vida latente y
de virginidad.
Amarillo. Color de la luz del
sol, transmite los símbolos propios de este. El amarillo es el más caliente,
expansivo y ardiente de los colores. Es considerado un color masculino, de luz
y vida. Participa de significaciones solares: energía, calor, potencia
inquebrantable. Es considerado el color emblemático de los emperadores y reyes,
ya que es considerado como un concepto de elevada dignidad. En algunas culturas
el color amarillo simboliza adulterio cuando se rompen los vínculos sagrados
del matrimonio; en otras, representa “sabio” o “de buen consejo”, mientras que
el amarillo pálido “traición”; con otras tonalidades, en cambio, simboliza
maduración.
Azul. Esencialmente frío y puro,
contribuye a aligerar y desmaterializar las formas. En él la mirada se hunde
sin encontrar obstáculos y se pierde en lo indefinido, como delante de una
perpetua evasión del color. El azul ha expresado habitualmente el
desprendimiento de lo mundano. Es el más inmaterial de los colores. Vacío
acumulado, vacío del aire, vacío del agua, vacío del cristal o del aire.
Aligera las formas, las abre, las deshace. Los movimientos y las formas
desaparecen en el azul. Es considerado el color que atrae al hombre hacia lo
infinito y despierta en él deseo de pureza y sed de lo sobrenatural. Posee una
gran profundidad ya tiene una gravedad solemne, supraterrena, evocando en
ocasiones la idea de muerte.
Rojo. Su gran energía cromática
alude a la vida, acción, fuego, sangre, pasión, guerra, triunfo, etc. En la
misma línea de intensidad, es símbolo del amor y en la iconografía cristiana se
atribuye particularmente al espíritu santo. El rojo es para muchos pueblos el
primero de los colores ya que está ligado más profundamente a la vida. El rojo
es el color guerrero por excelencia. Es también el color del fuego central del
hombre y de la tierra, donde se opera la digestión, la maduración, y la
regeneración del ser o de la obra. Es considerada por algunas culturas el color
del alma, de la ciencia y del conocimiento esotérico, de las virtudes mundanas,
de los vicios, la crueldad, el homicidio, y la matanza.
Verde. Es un valor medio, entre
el calor y el frío, lo alto y lo bajo, es un color tranquilizador, refrescante,
humano. Es el despertar de la vida. Representa el agua, está ligado al rayo, el
color de la esperanza, de la fuerza y de la longevidad. Es el color de la
inmortalidad, que simboliza universalmente los ramos verdes. Esconde, asimismo,
un secreto que simboliza un conocimiento profundo de las cosas y del destino.
Violeta: Es el color de la
templanza, hecho de una igual proporción de rojo y de azul, de lucidez y de
acción reflexiva, de equilibrio entre la tierra y el cielo, los sentidos y la
mente, la pasión y la inteligencia, el amor y la sabiduría. Es el ciclo del
renuevo periódico, puesto que la muerte y la sublimación van seguidas del
renacimiento o de la reencarnación. El violeta es también color de obediencia y
de sumisión.
Elementos
Aire: Es un elemento activo y
masculino, junto con el fuego, símbolo de la espiritualización. Está asociado
simbólicamente al viento, al aliento, es la vía de comunicación entre el Cielo
y la Tierra; la expansión, el soplo necesario para la subsistencia de los
seres. Es el medio propio de la luz, del vuelo, del perfume, del color y de las
vibraciones interplanetarias.
Fuego: El fuego corresponde al
sur, rojo, al verano y al corazón. Esta última relación es constante, ya sea
que el fuego simbolice las pasiones (especialmente el amor y la cólera), o el
espíritu (el “fuego del espíritu”). Es símbolo de acción fecundante e iluminadora,
de purificación y regeneración. Los ritos de purificación a través del fuego,
son característicos de culturas agrarias, puesto que simbolizan los incendios
de los campos, que luego vuelven a cubrirse con naturaleza viva (regeneración
periódica). Pero al mismo tiempo, tiene un aspecto negativo: obscurece y sofoca
por su humo; quema, devora, destruye (fuego de las pasiones, del castigo, de la
guerra). Otras cremaciones rituales utilizan el fuego como vehículo portador de
mensajes del mundo de los vivos al de los muertos.
Agua: Sus significados pueden
reducirse a tres temas dominantes: fuente de vida y muerte; medio de
purificación; centro de regeneración corporal y espiritual. Las aguas
representan la infinidad de lo posible, contienen todo lo virtual, lo informal;
son el origen, todas las promesas de desarrollo, pero también las amenazas de
reabsorción. Sumergirse en ellas es retornar a la fuente para extraer de allí
una fuerza nueva. También es símbolo de fertilidad, pureza, sabiduría, gracia y
virtud. Es fluida y tiende a la disolución, pero también es homogénea y tiende
a la cohesión. El agua corresponde al norte, al frío, al solsticio de invierno.
Si las aguas agitadas significan el mal, el desorden, las grandes calamidades,
su contraparte, las aguas en calma, significan paz y orden. Cuando desciende es
llamada lluvia, una semilla que viene a fecundar la tierra, por lo que es
masculina. La que nace de ella es femenina. Por otro lado, el agua helada, el
hielo, expresa el estancamiento psíquico, en su más alto grado, la falta de
calor del alma y la ausencia del sentimiento amoroso.
Tierra: Se opone al cielo como el
principio pasivo al principio activo. Ella soporta, mientras que el cielo
cubre. Todos los seres reciben de ella su nacimiento, pues es mujer y madre
fértil. Ella da y toma la vida. Cría a todos los seres, los alimenta y luego de
ellos recibe de nuevo el germen fecundo. La tierra es la substancia universal,
es la matriz que concibe las fuentes, los minerales y los metales.
Figuras
Cuadrado. Es una figura
antidinámica, anclada sobre sus cuatro costados; simboliza la detención, el
estancamiento, solidificación o incluso la estabilización en la perfección.
Mientras que el movimiento fácil es circular, redondeado; la detención y la estabilidad
se asocian con las figuras angulosas y las líneas duras y bruscas. El cuadrado
es una de las figuras geométricas más frecuentes y universalmente empleadas en
el lenguaje de los símbolos. Es uno de los cuatros símbolos fundamentales, con
el centro, el círculo y la cruz.
Circulo. Simboliza la perfección,
homogeneidad, ausencia de distinción o de división. Los círculos concéntricos
representan los grados del ser, las jerarquías creadas. Ellos son la
manifestación universal del Ser único, su totalidad indivisa. El movimiento
circular es perfecto, inmutable, sin comienzo ni fin, ni variaciones; lo que lo
habilita para simbolizar el tiempo, que se define como una sucesión continua e
invariable de instantes idénticos unos a otros. Representará también el cielo,
de movimiento circular e inalterable.
Rectángulo. Juega un rol
importante en la masonería con el nombre de cuadrado largo. Se encuentra
situado en sus templos en el emplazamiento que ocupan los laberintos en las
iglesias: en estos, la disposición de las losas sigue la proporción áurea
(1:1.618), se liga generalmente a todos los prestigios atribuidos a lo dorado y
tales rectángulos, llamados también “cuadrado sol”, evocan la relación entre la
tierra y el cielo y el deseo de los miembros de la sociedad de participar en
esta perfección.
Verticalidad. Poderoso símbolo de
ascensión, progreso, superación, dinámica, afirmación, sublimación, seguridad,
afirmación tajante y trascendencia. Este eje toma relevancia cuando el hombre
alza la vista, señal de imaginación. Por el contrario, la mirada baja significa
pensamiento, pena, culpa. Ciertos símbolos en vertical colocan en lo alto a los
seres superiores: Lluvia, relámpago, árbol, montaña, escalera, etc.
Horizontal. refleja inercia,
quietud, muerte, comunica negación, limitar, plano, frío, aniquilación,
eliminación, tabla rasa. Sin embargo el hombre se mueve en horizontal. Carece
de la capacidad de percepción omnidireccional de las especies de aves o de
peces, que puede transitar libremente por niveles diferentes. Por ello la
horizontal marca un ámbito de acción usual.
Materiales
Vidrio. Es un símbolo de limpieza
y pureza, así como de las ideas claras y de mente lúcida. Asimismo, el vidrio
es también embrión: nace de la tierra, de la roca, se distingue del diamante
por su grado de madurez embriológica, el vidrio no es más que un diamante
insuficientemente maduro. Su transparencia es uno de los más bellos ejemplos de
unión de los contrarios; el vidrio, aunque es material, permite ver a través de
él, como si no fuese material. Representa, así, el plano intermedio entre lo
visible y lo invisible. Es el símbolo de la adivinación, de la sabiduría y de
los poderes misteriosos otorgados al hombre. Por otro lado, intermedia la
facultad de elevarse al cielo. El vidrio es considerado como una sustancia
sagrada de origen uránico (de Urano), que otorga poderes de clarividencia y la
capacidad de volar.
Hierro. Este material se toma
corrientemente como símbolo de robustez, de dureza, de obstinación, de rigor
excesivo, de inflexibilidad. Ha tenido un valor sagrado entre numerosos
pueblos. Su significado es ambivalente, como el de las artes metalúrgicas:
protege contra las influencias malas, pero es también su instrumento; es el
agente del principio activo que modifica la sustancia inerte, sin vida (como en
el caso del arado, del cincel, del cuchillo), pero es también el instrumento
satánico de la guerra y la muerte. Este material da poder y eficacia a quien lo
utiliza; por otro lado, es considerado símbolo de fertilidad o protector de las
cosechas.
Madera. Es por excelencia la
materia, la sustancia de la que están hechos innumerables objetos, encubriendo
sabiduría y una ciencia sobrehumanas. En la liturgia católica lignum (la
madera) se toma a menudo como sinónimo de la cruz y del árbol, en ella se
origina la muerte (de Jesús) y resurge la vida. En las tradiciones nórdicas
sólo se graba sobre piedra cuando la inscripción es funeraria; en madera se
escriben la ciencias, la literatura, etc.
Papel. El papel enrollado significa
el conocimiento. El hecho de enrollarlo y desenrollarlo corresponde a los dos
movimientos de involución y evolución, a los dos aspectos ocultos y explícitos
del conocimiento, a la alternancia del secreto y la revelación, de los no
manifestado y de lo manifestado. Desde el punto de vista psíquico, expresa las
dos fases de impulso y de reposo, de exaltación y de depresión.
Conclusiones
Hay que advertir que varios
teóricos y directores de teatro, así como escenógrafos, emplean el término
“signo” al hablar de elementos artísticos o de medios de expresión teatral, lo
que demuestra que la conciencia simbólica constituye algo real para quienes se
ocupan del espectáculo. El arte del espectáculo es, entre todas las artes, y
acaso entre todos los dominios de la actividad humana, aquel donde el signo se
manifiesta con más riqueza, variedad y densidad. La palabra pronunciada por el
actor expresa ante todo su significado lingüístico, es decir, es el signo de
los objetos, personas, sentimientos, ideas o interrelaciones, que el autor del
texto ha querido evocar. A lo largo de este documento se ha podido observar la
rica diversidad de significaciones que materiales, elementos, colores y formas
tienen en el arte, especialmente escénico. En una representación teatral todo
se convierte en signo, difícilmente se manifiestan en estado puro, actúan
simultáneamente sobre el espectador como combinaciones de signos que se
complementan, se refuerzan mutuamente, o bien se contradicen. También creemos
que hay que considerar la teoría general del signo como una ciencia fecunda que
se desarrolla sobre todo en el seno de la lógica, la psicología y la
lingüística. Todos los signos de los que se sirve el arte teatral pertenecen a
la categoría de signos artificiales, resultan de un proceso voluntario, se
crean con frecuencia con premeditación, y tienen como fin la comunicación
inmediata. Creemos que cada uno de éstos signos adquieren un valor
significativo mucho más acusado que en su uso primitivo. Por último concluimos
que debería existir un código especial (o varios especiales y específicos) para
el teatro, para que la percepción e interpretación de ellos por parte del
público y del intérprete sea clara e individual. Debe crearse, transmitirse e
inculcarse en la formación de los actores, para así construir un cuerpo común
de conocimientos que favorezca la eficacia y profundidad de los espectáculos
que llevemos a cabo.
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